
Pueblo de Cehegín
Cehegín, es una ciudad con un Casco Antiguo, declarado Conjunto Histórico-artístico en 1982, repleto de palacios, iglesias y casas señoriales que evocan su rico pasado y también Primera Maravilla Rural de España en 2019
Cehegín no solo se contempla, se saborea. Nuestra gastronomía es un viaje en el tiempo donde el respeto por la tierra y las recetas de antaño se funden en cada plato.
Desde el aroma del arroz con conejo y caracoles hasta el crujido de un alfajor artesanal, te invitamos a descubrir una cocina con alma, honesta y profundamente ligada a nuestras raíces que es el reflejo de un entorno privilegiado. Aquí, los productos de la huerta como El Pero de Alcuza, con Denominación de Origen protegida y muy específico de la zona, son los protagonistas de una mesa generosa y auténtica.

La Catedral de Murcia: Corazón, orgullo e icono de una ciudad.
Artísticamente es la construcción más importante y su torre es el símbolo de Murcia. La fachada principal o imafronte de la catedral, realizada por Jaime Bort, es joya del barroco internacional de excepcional belleza, y única en su género. Se construyó gracias a la ayuda del cardenal Belluga -cardenal en Roma y gran benefactor de la ciudad- al que se le dedicó la plaza sobre la que se levanta y que constituye uno de los puntos de encuentro y celebración de eventos más importantes de la vida murciana. Los dos temas principales de la fachada son la Exaltación de la Virgen María -a quien está consagrado el templo- y la Glorificación de la Iglesia.
La segunda torre más alta de España, tras la Giralda de Sevilla. Esta majestuosa torre-campanario mide 90 metros de altura -95 con la veleta-, lo que la convierte en la segunda más alta de España, tras la Giralda de Sevilla. Además, es el punto más alto de toda la ciudad y está compuesta por cinco cuerpos decrecientes en anchura.
El interior de la Catedral es en su mayor parte gótico. Su trazado es de tres naves con girola y capillas, a través de sus capillas se puede seguir la historia eclesiástica de la Diócesis, ya que la mayor parte de estas son enterramientos de obispos y nobles que fomentaron o colaboraron en su construcción.
Entre sus extraordinarias capillas, destacan la capilla de los Vélez y la de Junterones. La Capilla de los Vélez es de estilo gótico flamígero, con una impresionante cúpula estrellada de diez puntas, única en su estilo. La Capilla de Junterones está catalogada, por su complejidad y majestuosidad, como una de las grandes obras del Renacimiento español. También destacan la sillería plateresca del coro, el trascoro o la portada de la antesacristía y el gran órgano Merklin, que con sus casi 4.000 tubos y cuatro teclados es uno de los más relevantes a nivel internacional.
Tanto el Museo de la Catedral como sus capillas son de una belleza singular. El museo se sitúa en el antiguo claustro de la Catedral. Allí se pueden observar pinturas correspondientes al Trecento italiano, cuadros de Luca Giordano e impresionantes esculturas del maestro Francisco Salzillo.

El Real Casino de Murcia: emblema de una ciudad.
Descubre por qué es el edificio más visitado de nuestra Región. Abierto a visitas turísticas y otros eventos, lo visitan anualmente un promedio de 150.000 personas.
Una joya del eclecticismo ubicada en el corazón del centro histórico de la ciudad. El Real Casino de Murcia es un edificio singular desde el punto de vista arquitectónico, situado en un lugar emblemático de la capital, la calle Trapería, de la que constituye seña de identidad. Su construcción comenzó en 1847, es una mezcla de las distintas corrientes artísticas que coexistieron en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX en España, fue declarado monumento histórico-artístico nacional en 1983.
Un espectacular Patio árabe con más de 20.000 láminas de pan de oro. Traspasada la puerta de entrada y un pequeño vestíbulo neobarroco se accede al Patio árabe, cuya espectacular decoración de estilo neonazarí requirió más de 20.000 láminas de pan de oro para su encofrado.
Cabe señalar también la biblioteca, en la que destaca su tribuna superior de maderas talladas, sustentada por ménsulas de fundición que representan flamencos y el contiguo tocador de señoras que está decorado con frescos de alegorías femeninas de la diosa Selene, pintadas en el techo.
El Salón de Baile es la dependencia más conocida y un espléndido testigo de la vida social de Murcia durante más de un siglo. Es de estilo neobarroco. Las valiosas pinturas que lo embellecen -cuatro matronas entre nubes- representan la Música, la Escultura, la Pintura y la Arquitectura, Además, sus cuatro medallones representan a los hijos ilustres de Murcia: Romea, Salzillo, Floridablanca y Villacís.
También hay que destacar el salón de billar, y dos salones de tertulia con enormes ventanales con vistas a la Calle Trapería a los que los murcianos, con el fino humor que les caracteriza, apodaron “las Peceras”.

Santuario de la Fuensanta: arte y naturaleza, en la cumbre de la ciudad
Un santuario donde podrás disfrutar de una magnífica vista panorámica de la ciudad y la huerta. El templo alberga la imagen de la patrona de la ciudad.
Su nombre le viene de la fuente que manaba a sus pies y a cuyas aguas, el pueblo fiel atribuyó propiedades curativas. El santuario es un tradicional templo del barroco murciano, que consta de tres naves; una central más amplia y dos laterales con capillas. La portada (1705), obra de Toribio Martínez de la Vega, presenta dos torres y una puerta en arco de medio punto, coronada por dos ángeles que sostienen el escudo del Cabildo de la Catedral -a cuya iniciativa se debe la construcción del templo- y una hornacina central con la imagen de la Virgen de la Fuensanta, talla de Jaime Bort, flanqueada por San Patricio y San Fulgencio.
Los relieves y pinturas al fresco de la cúpula. En el interior hay unos espléndidos relieves y esculturas del artista González Moreno. Las pinturas y murales de la cúpula y del coro son obra del pintor Pedro Flores. En la primera aparecen representados el pueblo y la historia de Murcia en una romería de la Virgen, con Alfonso X, el Conde de Floridablanca, el cardenal Belluga, Francisco Salzillo y otros personajes ilustres de la historia murciana. En el coro se representa el momento solemne de la coronación de la Virgen de la Fuensanta en el Puente Viejo.
El santuario de la Fuensanta está rodeado de un entorno natural de una belleza singular. El templo está enclavado en el Parque regional El Valle y Carrascoy, un espacio natural protegido que domina toda la vega murciana. Además, alrededor del Santuario encontramos otros puntos de interés como la llamada Fuente Santa de estilo renacentista, la Casa del Cabildo o del Sacristán, de estilo neoárabe, o el monasterio de las monjas benedictinas -conectado al Santuario por un arco- .
Parque regional El Valle y Carrascoy, un vergel de ermitas y monasterios. Próximos al Santuario de la Virgen de la Fuensanta se encuentran la Ermita y el Monasterio de La Luz (cuyos primeros pobladores fueron anacoretas), la Ermita y Centro de Visitantes de San Antonio el Pobre y el Convento de los Franciscanos de Santa Catalina del Monte, lugares todos ellos de culto que merece la pena visitar.
También es destacable y de recomendada visita Centro de Visitantes de la Luz, situado apenas a un kilómetro de distancia del Santuario de la Fuensanta.

Museo Salzillo
Un Museo dedicado a nuestro escultor más universal. El escultor murciano Francisco Salzillo, es sin lugar a duda, el mejor referente de la escultura española del siglo XVIII, y uno de los grandes dentro del gran elenco de artistas españoles barrocos dedicados a la escultura religiosa.
Espacios totalmente diferentes se funden armoniosamente en un Museo con un extraordinario valor monumental. El complejo museístico combina, por un lado, la iglesia de Nuestro Padre Jesús, construcción barroca del siglo XVII, y por otro la arquitectura vanguardista del nuevo edificio dedicado al escultor. La visita comienza en la plaza de San Agustín, la tradicional antesala de la iglesia y museo. Totalmente remozada por Yago Bonet, el arquitecto ha pretendido una regeneración del entorno urbano y remarcar el carácter representativo y ceremonial de un espacio que congrega procesional y la salida de los pasos de Salzillo de la iglesia de Jesús.
Los pasos procesionales pertenecen a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que tiene una importantísima vinculación con la ciudad y cuyo acto público más significativo es la procesión de Viernes Santo por la mañana.
La obra pasionaria: una de las cumbres de Salzillo. Salzillo trasformó estructuras de madera y policromía en lecciones de emoción y sentimiento. Obras como La Última Cena, La Dolorosa, San Juan o La Oración del Huerto entre otras, se pueden admirar en su enclave original, el templo, escenario ilustrado con hermosas pinturas murales del siglo XVIII, que sirven de marco perfecto para la contemplación de las escenificaciones escultóricas.
Belén de Salzillo: una obra para inmortalizar la Murcia del siglo XVIII. El Belén de Salzillo, a través de sus quinientas cincuenta y seis figuras, inmortalizó la Murcia del siglo XVIII. Gracias al virtuosismo y la extrema calidad manifestados en su ejecución, el espectador queda imbuido en la atmósfera de la época.
Las fisionomías, los personajes, las formas de vestir, los oficios y el gran realismo de sus gestos y expresiones, se unen y muestran al visitante un espectáculo visual difícil de olvidar.

La Plaza de las Flores: corazón festivo de Murcia
Uno de los espacios urbanos más vividos e imprescindibles del casco antiguo. La Plaza de las Flores está situada en el centro de una de las principales áreas de tapeo y restauración de la ciudad. Recorre también sus calles adyacentes y las plazas colindantes, de Santa Catalina y San Pedro, y tómate una cerveza acompañada de una marinera.
Emblemática y siempre concurrida, bella y ajetreada, carismática y divertida. Es el santo y seña de la restauración murciana. En la Plaza de las Flores podremos disfrutar de una gran variedad de locales y cafeterías, casi todos con terrazas hacia el exterior, luciendo cada fin de semana un ambiente muy festivo. Con una oferta gastronómica centrada en aperitivos y comidas a base de tapas típicas murcianas, este lugar es el referente más conocido de la ciudad donde disfrutar de un tapeo variado y de calidad.
En la fuente central de la plaza se puede ver "La niña de la flores", una escultura de bronce del escultor José Fuentes Aynar, que forma parte de la imagen de la plaza desde el año 2011.
Jalonada por infinidad de callejuelas peatonales en las que merece la pena perderse. En la Plaza de las Flores nacen infinidad de callejuelas peatonales, todas ellas plagadas de barecitos y locales de tapas de ambiente desenfadado. Por una de estas calles, pasando por la plaza de San Pedro, llegamos hasta el Mercado de Verónicas, una lonja tradicional donde poder comprar productos típicos de la huerta, el mar y la montaña. Junto a la Plaza de las Flores formando parte del conjunto peatonal, encontrarás la Plaza Santa Catalina, que comparte el mismo carácter y ambiente festivo. En ella podrás observar el edificio de la Unión y el Fénix, del siglo XVII, coronado con una estatua con el emblema de la empresa, una persona con el brazo en alto sobre un ave Fénix.
Una de las plazas con mayor encanto de la ciudad. En sus inicios, allí se encontraba el edificio de la Carnicería Mayor de Murcia, destinado a la venta de carne. Alrededor del comercio los floristas de la ciudad colocaron sus puestos, con el fin de poder ofrecer sus productos a los compradores de la carne. Unos puestos que, siguiendo la tradición, continúan presentes en la plaza, llenándola de color. A finales del siglo XIX el edificio fue demolido y en 1968 la zona recibió finalmente la denominación oficial de Plaza de las Flores.
En la actualidad, en torno a la fuente central se arremolinan puestos de flores, comercios, cafeterías, árboles, bancos de madera, farolas y viandantes, convirtiendo el lugar en una de las plazas con mayor encanto de la ciudad.

Museo de Santa Clara: un viaje en el tiempo desde la Edad Media hasta hoy
El edificio que alberga el museo fue palacio de emires musulmanes en los siglos XII y XIII, alcázar de monarcas castellanos y real monasterio de las religiosas clarisas desde 1365 hasta nuestros días.
Un edificio que es icónica confluencia de épocas y culturas, como la islámica, la gótica y la barroca. Santa Clara cuenta con una gran colección de arqueología andalusí, con restos arquitectónicos que incluyen maderas talladas y decoradas, zócalos con interesante labor de ataurique, yeserías talladas y pintadas, además de los restos de una cubierta de mocárabes.
Destacan escenas figuradas como la imagen de la famosa flautista (que representa a una mujer tocando el mizmar).
Sala Tiempos de Silencio, cumbre del arte sacro. Ubicada en el coro alto y galería superior del monasterio, en esta sala se exhiben las obras de arte de las monjas clarisas, patrimonio cenobial reunido mediante donaciones o como dotes de las novicias al ingresar en el convento. Entre ellas se cuentan esculturas, pinturas, documentos, piezas suntuarias de gran valor artístico.
Conserva una de las albercas árabes más antiguas de España. La visita al museo también permite contemplar la alberca árabe del siglo XIII, lugar de reposo y descanso de los emires musulmanes, la galería gótica del claustro y las representaciones pictóricas de dragones del coro, también de estilo gótico.
Las aguas cristalinas de la alberca nos trasladan al pasado, reflejando como un espejo la arquitectura del entorno y realzando su monumentalidad.

El Mercado de Verónicas: la principal Plaza de Abastos de Murcia
Comprar como siempre, comprar como nunca. El mercado de Verónicas se encuentra en el Plano de San Francisco, junto al antiguo Convento de Verónicas y muy cerca de tres puntos emblemáticos de la ciudad: el Palacio del Almudí, el Paseo del Malecón y el cauce del río Segura.
En esta Plaza de Abastos, el visitante puede disfrutar de los mejores productos de la Región y consumirlos en el mismo lugar, en algunos de los bares que jalonan las esquinas del Mercado. Una experiencia única que nos retrotrae a la esencia de una ciudad, la de convertir cada acto cotidiano, en una razón para celebrar y disfrutar de la vida.
El Mercado de Verónicas data de los primeros años del siglo XX. Desde el siglo XV existía ya en Murcia la costumbre de celebrar el mercado en la zona del Arenal, actual Plano de San Francisco, donde hoy en día se encuentra el actual Mercado de Verónicas. Esta práctica desembocó en la permanente existencia en ese lugar de un mercado, que fue dotado en 1910 de un edificio de estilo Modernista diseñado por el arquitecto Pedro Cerdán.
Actualmente, es uno de los enclaves más importantes de la ciudad, y en él se dan cita cada día cientos de compradores en busca de los mejores productos. Solo pasear por sus puestos ya es un lujo.
Mucho más que una Plaza de Abastos: el aula gastronómica. En el puedes encontrar el mejor pescado y marisco, las carnes más escogidas, una charcutería selecta y los salazones espectaculares, además de los productos frescos de la Huera de Murcia. El Mercado de Verónicas cuenta además con un aula gastronómica en la que se organizan casi a diario clases de cocina dirigidas a determinados colectivos contactados por el Ayuntamiento de Murcia.
Los sábados son el día de mayor afluencia y en el que las pequeñas cantinas de su interior cocinan los productos adquiridos en los puestos. Los vendedores de carne y pescado se encuentran en la parte inferior y los de fruta y verdura en la superior, a la que se puede acceder mediante escaleras mecánicas.
Una Plaza de Abastos junto a un milenio de historia. Junto al Mercado, en su lado derecho, puede apreciarse un tramo de la Muralla y la antemuralla árabe. En la muralla se conservan dos torres, una de ellas casi completa, que está empotrada en la Iglesia de Verónicas. Esto indica la reutilización que se hizo de la muralla como pilar de carga para edificar el convento. Es la única torre de la muralla que se conserva en la actualidad.

Teatro Romea
El escenario más bello para 150 años de historia. El Teatro Romea es uno de los referentes culturales más importantes de la ciudad y se alza en la plaza de Julián Romea, insigne actor murciano considerado como una de las mayores glorias del teatro nacional.
El teatro ha pasado por diversas rehabilitaciones motivadas por los incendios sufridos en el siglo XIX. El edificio, inaugurado en 1862 bajo la denominación de Teatro de los Infantes, luego pasó a llamarse Teatro de la Soberanía Popular y por último, Teatro Romea, una vez fallecido el actor. El edificio sufrió, a lo largo del siglo XIX, dos aparatosos incendios (1877 y 1899), quedando tras el último solo los muros. Las obras de reconstrucción tras los incendios y la importante rehabilitación sufrida en el año 1985 han hecho que este monumental teatro haya sido inaugurado hasta en cuatro ocasiones.
De inspiración neoclásica, la monumental fachada del teatro, con su color rosa diferenciado, se caracteriza por un estilo ecléctico. Los bustos de la parte superior central representan a Beethoven, Mozart y Listz y, sobre las ventanas, cuatro medallones con relieves de otros tantos dramaturgos murcianos, poniendo de relieve así el carácter de este edificio dedicado al fomento de la cultura. En el interior destacan las pinturas del techo, de Antonio de la Torre e Inocencio Medina, que representan la coronación de Julián Romea por las musas y la ofrenda de un escudo de la ciudad al actor y poeta.
Es uno de los más importantes teatros del circuito español. El telón, que fue un regalo de María Guerrero, representa la Música, la Poesía y el Drama. El teatro Romea uno de los más importantes teatros del circuito español, es muy apreciado tanto por los espectadores como por los artistas, dada su belleza, confort y extraordinaria acústica.

Palacio Episcopal: una cumbre monumental singular en el corazón de la ciudad
Junto a la catedral de Murcia se erige uno de los inmuebles más importantes del patrimonio monumental de la ciudad de Murcia, construido en el siglo XVIII.
Bien de Interés Cultural desde 1992. El Palacio Episcopal es un edificio histórico situado en la Plaza del Cardenal Belluga. Es la sede oficial de la Diócesis de Cartagena. Edificado en el siglo XVIII, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1992.
De elementos arquitectónicos muy singulares, es otra de las obras cumbres del patrimonio monumental en Murcia. En su construcción colaboraron varios maestros canteros venidos de las obras catedralicias, es un magnífico ejemplo del estilo rococó, de planta cuadrada, entre italiano y francés de sobrios volúmenes y delicada gracia decorativa, evidente en sus bellas portadas.
Un regreso a los palacios italianos del renacimiento. Fue construido con claras influencias del último manierismo italiano. Los tratamientos murales a base de ornamentaciones al fresco son una característica de los palacios romanos y napolitanos.
Del interior son de gran interés: la escalera imperial, el patio, organizado en tres arcadas en orden dórico y un cuerpo superior más compacto, y una pequeña capilla de planta circular y estilo rococó, que está abierta 24 horas.
Un mirador privilegiado sobre el río Segura. El llamado Martillo del Palacio (el mirador del obispo); es un espigón saliente construido antes de que se iniciara la construcción del cuerpo principal con el fin de tener un mirador privilegiado sobre el Río Segura y el Paseo del Arenal o Glorieta.
Este espacio también tiene una sala de exposiciones anexa, llamada “El Martillo”.

Castillo de Monteagudo: un icono que se remonta a la época islámica
Enclavado en un impresionante puntal rocoso a 149 metros de altura sobre el nivel del mar.
El castillo está coronado por una colosal escultura de 14 metros de alto: el Cristo de Monteagudo. Quien quiera que se acerque a Murcia podrá apreciar a lo lejos cómo sobre una colina se vislumbra el famoso Cristo de Monteagudo. Está enclavado en un impresionante puntal rocoso que se eleva hasta 149 metros sobre el nivel del mar, por lo que domina toda la Huerta de Murcia.
A sus pies discurre el "camino viejo de Monteagudo" que une dos importantes vías de comunicación para viajeros: los caminos de Alicante y de Castilla. Es por eso por lo que el poblamiento en este lugar haya sido prolongado e ininterrumpido a lo largo de la Historia a través de la cultura argárica, íberos, romanos y árabes.
Los restos arquitectónicos se remontan al período islámico. Antes de la fundación de Murcia, debió ser un castillo rural donde se refugiaban los campesinos del entorno. Cuando la ciudad se convierte en la verdadera capital del territorio, se transforma en un castillo urbano, verdadero fortín y atalaya defensiva natural de los emires murcianos que residían en la ciudad.
Tras la conquista cristiana queda bajo control de la monarquía castellana. Existen testimonios de que fue visitado al menos en dos ocasiones por el propio Alfonso X el Sabio y en él residieron diferentes alcaides reales.
Descubre sus secretos en el Centro de Interpretación de Monteagudo. El Centro de Visitantes de Monteagudo (San Cayetano) está ubicado a los pies del castillo de Monteagudo y ofrece un recorrido por los 5.000 años de historia de los pobladores de Monteagudo. Permite conocer, a través de varias salas, las civilizaciones argárica, íbera, romana y árabe que se instalaron en Monteagudo.
Desde el centro de visitantes se recomienda realizar una ruta sencilla, de unos 6 kilómetros, que recorre las zonas más emblemáticas de la zona. La marcha tiene una duración de unas 2 horas y transcurre por caminos señalizados en buen estado.

Paseo del Malecón: de muralla defensiva a un recorrido lleno de historia
Bien de Interés Cultural, está ubicado cerca del Mercado de Verónicas, el Palacio del Almudí y otros puntos de interés turístico. Este paseo vinculado a los principales acontecimientos de la capital data del siglo XV, aunque fue reconstruido en el siglo XVIII. Se trata de uno de los lugares de reunión más emblemáticos de la ciudad.
El Malecón fue creado como muro de contención de las aguas del río Segura. Tuvo su origen hacia el año 1420, fecha en la cual y tras dos importantes inundaciones, se toma la decisión por parte del Concejo de la Ciudad de demoler las viejas y castigadas casas del barrio de la Arrixaca, para construir un muro, que se levanta sobre las mismas motas del río del actual paseo.
A pesar de haber sido objeto de numerosas reparaciones parciales, al llegar el siglo XVIII se hallaba muy deteriorado, acometiéndose su reedificación en el año 1736 por parte del Corregidor de la ciudad D. Francisco de Luján y Arce. A partir del año 1745, es cuando por mediación del Cardenal Belluga, es reconstruido totalmente, tomando la forma que hoy conocemos.
El Malecón: una bella arteria de ocio y descanso donde se encuentran la ciudad y la huerta. Hoy en día es un excepcional paseo a unos tres metros de altura sobre el nivel del suelo. Como una lengua de piedra se adentra más de 1.500 metros en la Huerta, intentando rodear la ciudad por su lado oeste, y discurriendo entre los jardines del antiguo Convento de San Francisco y el del Botánico. Se trata de un lugar para el ocio y el paseo de los ciudadanos, desde el que se disfruta de magníficas vistas. Para el descanso cuenta con numerosos asientos de piedra a lo largo de todo su recorrido.
El Malecón, el mayor pulmón verde de toda la ciudad. En el margen derecho se ubica el Jardín Botánico, nacido de la unión de los terrenos del antiguo jardín con otros huertos colindantes como el huerto de los Cipreses o el de las Bombas, con una preciosa portada barroca que aún se conserva. Hoy día es el jardín de mayor extensión de todos los existentes en Murcia y, desde que fue destinado como jardín botánico, recuperó el nombre con el que muchos ciudadanos lo conocen. Originalmente pertenecía a un Instituto Provincial y fue creado para las prácticas de sus alumnos; restos de ese jardín son los ejemplares de árboles más notables que aún subsisten.

Puente Viejo o Puente de los Peligros
Un símbolo para unir las dos Murcias sobre el Segura. El Puente de los Peligros es un símbolo de la ciudad. Construido en el siglo XVIII, es el puente más antiguo de la ciudad y une el periférico Barrio del Carmen con el centro histórico.
Este puente, construido en piedra, es el más antiguo que se conserva en Murcia. El puente de los Peligros o puente Viejo es un puente de piedra en arco sobre el río Segura que data del siglo XVIII. El puente Viejo debe su nombre porque es el más antiguo de Murcia, una de las primeras obras de ingeniería civil. Este se empezó a construir en 1718 y se terminó en 1742. El nombre de los Peligros se le dio porque en el extremo que enlaza con el barrio del Carmen se construyó un templete dedicado a la Virgen de los Peligros, un icono para los murcianos a la que deben absoluta devoción. Los cronistas de la ciudad relatan que todo aquel que tenía que atravesar el río invocaba su protección milagrosa, por el miedo a las terribles riadas que provocaba el Segura a su paso por Murcia. Hoy en día aún se mantiene la costumbre de muchos murcianos de santiguarse cada vez que se pasa por él dirigiendo la mirada a la Virgen.
El margen izquierdo: cruzar el río mientras se disfrutan de maravillosas vistas de la ciudad. Por el Puente de Los Peligros discurre la vida cotidiana de los vecinos de la ciudad, además es el lugar donde se dan cita algunos de los eventos más importantes, como es el caso de la Procesión de “Los Coloraos” cada Miércoles Santo. Desde él podrás ver, por el margen izquierdo del puente, el "Monumento al Entierro de la Sardina" que asoma en el río junto al puente, y los "Molinos del Río", antiguos molinos harineros del siglo XIX y que en la actualidad están habilitados como museo y sala de exposiciones. Desde esa barandilla privilegiada también se puede observar una postal icónica, con el conjunto del río Segura, la Glorieta y la torre de la Catedral de Murcia.
El margen derecho: la Pasarela Manterola. Si miras por el margen derecho del puente podrás ver "La Pasarela Manterola", un puente peatonal obra de Javier Manterola, que comunica la zona del Malecón y el barrio del Carmen con el Mercado de Verónicas y el Palacio de Almudí. Su diseño asemeja un barco que atraviesa el río, con un mástil de 30 metros de alto al que van unidos 45 tirantes de acero, de los que treinta sostienen la base y quince actúan de contrapeso entre la estructura y el islote artificial, formado en el lecho del río. La pasarela de Manterola, cambió la imagen de los puentes sobre el río Segura a su paso por Murcia, aportando un toque de modernidad a la imagen tradicional de la ciudad. Fue inaugurada el 12 de agosto de 1997.

Calles de Trapería y Platería
Las calles Trapería y Platería son dos de las arterias más famosas e históricas de la capital, situadas muy cerca de la Catedral. Una de las zonas más recomendables para perderse en un día de tiendas.
La Calle Trapería es una de las calles más tradicionales y concurridas de Murcia. La calle Trapería sirve de ejemplo para entender cómo se organizaba la ciudad en la época medieval. En ella se encontraba la muralla que separaba a cristianos de musulmanes en el siglo XIII. Tras la conquista de la ciudad por Jaime I de Aragón en 1266, se derribó la muralla y se creó una vía que unía la Mezquita Mayor o Aljama, que se ubica bajo la Catedral de Murcia, con el Alcázar Seguir o Menor, lugar donde hoy se encuentra el convento y Museo de Santa Clara.
El espacio que ocupaba la muralla es, en la actualidad, la calle Trapería, que comunica la plaza de Hernández Amores (conocida como plaza de la Cruz), en donde se encuentra Catedral de Murcia, con la plaza de Santo Domingo.
Su nombre se debe al comercio de telas por parte de mercaderes establecidos en sus inmediaciones durante el siglo XIV. La calle Trapería es una calle estrecha y peatonal que merece un paseo tranquilo, admirando su riqueza y su bullicio urbano. Trapería cuenta con varios inmuebles destacables como el edifico de la Alegría de la Huerta, con tintes modernistas, situado en las cuatro esquinas, punto en el que confluye con la calle Platería, o el de la Sociedad de cazadores, en el que puedes ver una llamativa cúpula en color verde. Otro punto destacable es el Casino de Murcia, un edificio singular desde el punto de vista arquitectónico y un lugar emblemático de Murcia, de la que constituye seña de identidad.
La Platería recibe su nombre por ser el lugar donde trabajaban los plateros en la época medieval. Esta es otra de las vías principales del casco antiguo de Murcia. Comunica las proximidades de la Plaza de Santa Catalina con el eje de la calle Trapería, en donde junto a la llamada calle San Cristóbal, al cortar perpendicularmente la Trapería, forman "Las Cuatro Esquinas", un cruce de calles muy famoso por ser un antiguo punto de encuentro de la ciudad donde mercaderes venidos de todas partes se daban cita.
La Platería debe su nombre a la época gremial, en donde las calles eran denominadas en función de los oficios que desarrollaban los que en ellas se instalaban, en este caso los plateros o joyeros.
La Platería tiene un importante interés comercial y turístico. La Platería al igual que la Trapería tiene un importante interés comercial y turístico. Actualmente siguen existiendo joyerías, pero también podemos encontrar otro tipo de tiendas, algunas son locales antiguos como es el caso de la Farmacia Ruiz Seiquer ubicada en la Plaza Esteve Mora -donde se encuentra el km 0 de las carreteras de la Región de Murcia- fundada en 1886, que aún conserva la esencia de esa época en el interior del establecimiento.
Desde la Plaza Esteve Mora gira a tu derecha para adentrarte en la calle Jabonerías, zona shopping, con tiendas y boutiques de moda, que te llevará hasta la Plaza de Julián Romea, donde se encuentra el Teatro Romea.

Jardín de la Glorieta
Este jardín, situado en la Glorieta de España, frente a la Casa Consistorial, es uno de los espacios urbanos más bullicioso y destacado de Murcia.
Este espacio de esparcimiento fue construido en 1821 por D. Francisco Bolarín, ha tenido varias denominaciones a lo largo de su historia. A través de los años ha recibido nombres como Glorieta del Arenal, Plaza de la Constitución, Plaza Alfonso XII, Paseo Reina Victoria, Plaza 14 de abril o su actual nombre, Glorieta de España.
Constituye este bullicioso jardín un lugar soleado junto al río de paso o de descanso, donde el agradable sonido del agua de sus fuentes y el colorido de sus flores están presentes gran parte del año.
En esta plaza ajardinada se encuentra el Ayuntamiento de Murcia. Presidido por una fuente central circular y dos laterales alargadas, que recuerdan a las de los jardines del Generalife de Granada.
Una cuarta fuente se encuentra en el extremo occidental, donde el agua mana de una pareja de niños representando a la infancia. En el extremo opuesto, junto a la fachada trasera del Obispado, se encuentra una escultura dedicada a uno de los prohombres de la ciudad, el Cardenal Belluga.

Jardín de Floridablanca
El Jardín de Floridablanca es uno de los jardines públicos más bellos de la ciudad de Murcia, fue creado a mediados del siglo XIX, de manera que es el más antiguo de la ciudad.
Configurado en una gran manzana, el Jardín de Floridablanca fue el primer jardín público que se abrió en España. Ocupa actualmente 11.330 metros cuadrados en el corazón del Barrio del Carmen, una de las zonas de mayor solera de la ciudad.
El Jardín de Floridablanca fue el primer jardín público que se realizó en España, en las mismas fechas en que Carlos III abriera a los habitantes de Madrid una zona del Real Sitio de El Buen Retiro.
En el Jardín se han ubicado monumentos que lo convierten en un espacio evocador de la historia de la ciudad durante los últimos tres siglos. En el Jardín se encuentra el monumento al Conde de Floridablanca, José Moñino y Redondo, que fue un político español que ejerció el cargo de secretario de Estado entre 1777 y 1792 y presidió la Junta Suprema Central, creada en 1808. Además, cuenta con el monumento al poeta Jara Carrillo, el monumento a Selgas, el busto del escultor Antonio Garrigós y en medio de sus parterres se encuentra la portada del antiguo matadero de 1748, a modo de descontextualizada puerta de acceso, ya que fue trasladada en 1848 de la cercana Plaza de la Paja, donde se encontraba el matadero de la ciudad.
Desde el jardín se puede contemplar la fachada de la Iglesia del Carmen. La fachada de la iglesia del Carmen vista desde el jardín es toda una estampa. Además, junto a los elementos urbanísticos, escultóricos y arquitectónicos, destaca el gran atractivo botánico y paisajístico del parque, con ejemplares singulares de distintas especies de árboles: ficus, tipuanas, jacarandas y álamos entre otras muchas, que participan de manera destacada en la configuración de este singular espacio. En el 2017 fue declarado como Bien de Interés Cultural con categoría de "jardín histórico".
Pueblo de Cehegín
La Catedral de Murcia: Corazón, orgullo e icono de una ciudad.
Artísticamente es la construcción más importante y su torre es el símbolo de Murcia. La fachada principal o imafronte de la catedral, realizada por Jaime Bort, es joya del barroco internacional de excepcional belleza, y única en su género. Se construyó gracias a la ayuda del cardenal Belluga -cardenal en Roma y gran benefactor de la ciudad- al que se le dedicó la plaza sobre la que se levanta y que constituye uno de los puntos de encuentro y celebración de eventos más importantes de la vida murciana. Los dos temas principales de la fachada son la Exaltación de la Virgen María -a quien está consagrado el templo- y la Glorificación de la Iglesia.
La segunda torre más alta de España, tras la Giralda de Sevilla. Esta majestuosa torre-campanario mide 90 metros de altura -95 con la veleta-, lo que la convierte en la segunda más alta de España, tras la Giralda de Sevilla. Además, es el punto más alto de toda la ciudad y está compuesta por cinco cuerpos decrecientes en anchura.
El interior de la Catedral es en su mayor parte gótico. Su trazado es de tres naves con girola y capillas, a través de sus capillas se puede seguir la historia eclesiástica de la Diócesis, ya que la mayor parte de estas son enterramientos de obispos y nobles que fomentaron o colaboraron en su construcción.
Entre sus extraordinarias capillas, destacan la capilla de los Vélez y la de Junterones. La Capilla de los Vélez es de estilo gótico flamígero, con una impresionante cúpula estrellada de diez puntas, única en su estilo. La Capilla de Junterones está catalogada, por su complejidad y majestuosidad, como una de las grandes obras del Renacimiento español. También destacan la sillería plateresca del coro, el trascoro o la portada de la antesacristía y el gran órgano Merklin, que con sus casi 4.000 tubos y cuatro teclados es uno de los más relevantes a nivel internacional.
Tanto el Museo de la Catedral como sus capillas son de una belleza singular. El museo se sitúa en el antiguo claustro de la Catedral. Allí se pueden observar pinturas correspondientes al Trecento italiano, cuadros de Luca Giordano e impresionantes esculturas del maestro Francisco Salzillo.


El Real Casino de Murcia: emblema de una ciudad.
Descubre por qué es el edificio más visitado de nuestra Región. Abierto a visitas turísticas y otros eventos, lo visitan anualmente un promedio de 150.000 personas.
Una joya del eclecticismo ubicada en el corazón del centro histórico de la ciudad. El Real Casino de Murcia es un edificio singular desde el punto de vista arquitectónico, situado en un lugar emblemático de la capital, la calle Trapería, de la que constituye seña de identidad. Su construcción comenzó en 1847, es una mezcla de las distintas corrientes artísticas que coexistieron en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX en España, fue declarado monumento histórico-artístico nacional en 1983.
Un espectacular Patio árabe con más de 20.000 láminas de pan de oro. Traspasada la puerta de entrada y un pequeño vestíbulo neobarroco se accede al Patio árabe, cuya espectacular decoración de estilo neonazarí requirió más de 20.000 láminas de pan de oro para su encofrado.
Cabe señalar también la biblioteca, en la que destaca su tribuna superior de maderas talladas, sustentada por ménsulas de fundición que representan flamencos y el contiguo tocador de señoras que está decorado con frescos de alegorías femeninas de la diosa Selene, pintadas en el techo.
El Salón de Baile es la dependencia más conocida y un espléndido testigo de la vida social de Murcia durante más de un siglo. Es de estilo neobarroco. Las valiosas pinturas que lo embellecen -cuatro matronas entre nubes- representan la Música, la Escultura, la Pintura y la Arquitectura, Además, sus cuatro medallones representan a los hijos ilustres de Murcia: Romea, Salzillo, Floridablanca y Villacís.
También hay que destacar el salón de billar, y dos salones de tertulia con enormes ventanales con vistas a la Calle Trapería a los que los murcianos, con el fino humor que les caracteriza, apodaron “las Peceras”.


Santuario de la Fuensanta: arte y naturaleza, en la cumbre de la ciudad
Un santuario donde podrás disfrutar de una magnífica vista panorámica de la ciudad y la huerta. El templo alberga la imagen de la patrona de la ciudad.
Su nombre le viene de la fuente que manaba a sus pies y a cuyas aguas, el pueblo fiel atribuyó propiedades curativas. El santuario es un tradicional templo del barroco murciano, que consta de tres naves; una central más amplia y dos laterales con capillas. La portada (1705), obra de Toribio Martínez de la Vega, presenta dos torres y una puerta en arco de medio punto, coronada por dos ángeles que sostienen el escudo del Cabildo de la Catedral -a cuya iniciativa se debe la construcción del templo- y una hornacina central con la imagen de la Virgen de la Fuensanta, talla de Jaime Bort, flanqueada por San Patricio y San Fulgencio.
Los relieves y pinturas al fresco de la cúpula. En el interior hay unos espléndidos relieves y esculturas del artista González Moreno. Las pinturas y murales de la cúpula y del coro son obra del pintor Pedro Flores. En la primera aparecen representados el pueblo y la historia de Murcia en una romería de la Virgen, con Alfonso X, el Conde de Floridablanca, el cardenal Belluga, Francisco Salzillo y otros personajes ilustres de la historia murciana. En el coro se representa el momento solemne de la coronación de la Virgen de la Fuensanta en el Puente Viejo.
El santuario de la Fuensanta está rodeado de un entorno natural de una belleza singular. El templo está enclavado en el Parque regional El Valle y Carrascoy, un espacio natural protegido que domina toda la vega murciana. Además, alrededor del Santuario encontramos otros puntos de interés como la llamada Fuente Santa de estilo renacentista, la Casa del Cabildo o del Sacristán, de estilo neoárabe, o el monasterio de las monjas benedictinas -conectado al Santuario por un arco- .
Parque regional El Valle y Carrascoy, un vergel de ermitas y monasterios. Próximos al Santuario de la Virgen de la Fuensanta se encuentran la Ermita y el Monasterio de La Luz (cuyos primeros pobladores fueron anacoretas), la Ermita y Centro de Visitantes de San Antonio el Pobre y el Convento de los Franciscanos de Santa Catalina del Monte, lugares todos ellos de culto que merece la pena visitar.
También es destacable y de recomendada visita Centro de Visitantes de la Luz, situado apenas a un kilómetro de distancia del Santuario de la Fuensanta.


Museo Salzillo
Un Museo dedicado a nuestro escultor más universal. El escultor murciano Francisco Salzillo, es sin lugar a duda, el mejor referente de la escultura española del siglo XVIII, y uno de los grandes dentro del gran elenco de artistas españoles barrocos dedicados a la escultura religiosa.
Espacios totalmente diferentes se funden armoniosamente en un Museo con un extraordinario valor monumental. El complejo museístico combina, por un lado, la iglesia de Nuestro Padre Jesús, construcción barroca del siglo XVII, y por otro la arquitectura vanguardista del nuevo edificio dedicado al escultor. La visita comienza en la plaza de San Agustín, la tradicional antesala de la iglesia y museo. Totalmente remozada por Yago Bonet, el arquitecto ha pretendido una regeneración del entorno urbano y remarcar el carácter representativo y ceremonial de un espacio que congrega procesional y la salida de los pasos de Salzillo de la iglesia de Jesús.
Los pasos procesionales pertenecen a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que tiene una importantísima vinculación con la ciudad y cuyo acto público más significativo es la procesión de Viernes Santo por la mañana.
La obra pasionaria: una de las cumbres de Salzillo. Salzillo trasformó estructuras de madera y policromía en lecciones de emoción y sentimiento. Obras como La Última Cena, La Dolorosa, San Juan o La Oración del Huerto entre otras, se pueden admirar en su enclave original, el templo, escenario ilustrado con hermosas pinturas murales del siglo XVIII, que sirven de marco perfecto para la contemplación de las escenificaciones escultóricas.
Belén de Salzillo: una obra para inmortalizar la Murcia del siglo XVIII. El Belén de Salzillo, a través de sus quinientas cincuenta y seis figuras, inmortalizó la Murcia del siglo XVIII. Gracias al virtuosismo y la extrema calidad manifestados en su ejecución, el espectador queda imbuido en la atmósfera de la época.
Las fisionomías, los personajes, las formas de vestir, los oficios y el gran realismo de sus gestos y expresiones, se unen y muestran al visitante un espectáculo visual difícil de olvidar.


La Plaza de las Flores: corazón festivo de Murcia
Uno de los espacios urbanos más vividos e imprescindibles del casco antiguo. La Plaza de las Flores está situada en el centro de una de las principales áreas de tapeo y restauración de la ciudad. Recorre también sus calles adyacentes y las plazas colindantes, de Santa Catalina y San Pedro, y tómate una cerveza acompañada de una marinera.
Emblemática y siempre concurrida, bella y ajetreada, carismática y divertida. Es el santo y seña de la restauración murciana. En la Plaza de las Flores podremos disfrutar de una gran variedad de locales y cafeterías, casi todos con terrazas hacia el exterior, luciendo cada fin de semana un ambiente muy festivo. Con una oferta gastronómica centrada en aperitivos y comidas a base de tapas típicas murcianas, este lugar es el referente más conocido de la ciudad donde disfrutar de un tapeo variado y de calidad.
En la fuente central de la plaza se puede ver «La niña de la flores», una escultura de bronce del escultor José Fuentes Aynar, que forma parte de la imagen de la plaza desde el año 2011.
Jalonada por infinidad de callejuelas peatonales en las que merece la pena perderse. En la Plaza de las Flores nacen infinidad de callejuelas peatonales, todas ellas plagadas de barecitos y locales de tapas de ambiente desenfadado. Por una de estas calles, pasando por la plaza de San Pedro, llegamos hasta el Mercado de Verónicas, una lonja tradicional donde poder comprar productos típicos de la huerta, el mar y la montaña. Junto a la Plaza de las Flores formando parte del conjunto peatonal, encontrarás la Plaza Santa Catalina, que comparte el mismo carácter y ambiente festivo. En ella podrás observar el edificio de la Unión y el Fénix, del siglo XVII, coronado con una estatua con el emblema de la empresa, una persona con el brazo en alto sobre un ave Fénix.
Una de las plazas con mayor encanto de la ciudad. En sus inicios, allí se encontraba el edificio de la Carnicería Mayor de Murcia, destinado a la venta de carne. Alrededor del comercio los floristas de la ciudad colocaron sus puestos, con el fin de poder ofrecer sus productos a los compradores de la carne. Unos puestos que, siguiendo la tradición, continúan presentes en la plaza, llenándola de color. A finales del siglo XIX el edificio fue demolido y en 1968 la zona recibió finalmente la denominación oficial de Plaza de las Flores.
En la actualidad, en torno a la fuente central se arremolinan puestos de flores, comercios, cafeterías, árboles, bancos de madera, farolas y viandantes, convirtiendo el lugar en una de las plazas con mayor encanto de la ciudad.


Museo de Santa Clara: un viaje en el tiempo desde la Edad Media hasta hoy
El edificio que alberga el museo fue palacio de emires musulmanes en los siglos XII y XIII, alcázar de monarcas castellanos y real monasterio de las religiosas clarisas desde 1365 hasta nuestros días.
Un edificio que es icónica confluencia de épocas y culturas, como la islámica, la gótica y la barroca. Santa Clara cuenta con una gran colección de arqueología andalusí, con restos arquitectónicos que incluyen maderas talladas y decoradas, zócalos con interesante labor de ataurique, yeserías talladas y pintadas, además de los restos de una cubierta de mocárabes.
Destacan escenas figuradas como la imagen de la famosa flautista (que representa a una mujer tocando el mizmar).
Sala Tiempos de Silencio, cumbre del arte sacro. Ubicada en el coro alto y galería superior del monasterio, en esta sala se exhiben las obras de arte de las monjas clarisas, patrimonio cenobial reunido mediante donaciones o como dotes de las novicias al ingresar en el convento. Entre ellas se cuentan esculturas, pinturas, documentos, piezas suntuarias de gran valor artístico.
Conserva una de las albercas árabes más antiguas de España. La visita al museo también permite contemplar la alberca árabe del siglo XIII, lugar de reposo y descanso de los emires musulmanes, la galería gótica del claustro y las representaciones pictóricas de dragones del coro, también de estilo gótico.
Las aguas cristalinas de la alberca nos trasladan al pasado, reflejando como un espejo la arquitectura del entorno y realzando su monumentalidad.


El Mercado de Verónicas: la principal Plaza de Abastos de Murcia
Comprar como siempre, comprar como nunca. El mercado de Verónicas se encuentra en el Plano de San Francisco, junto al antiguo Convento de Verónicas y muy cerca de tres puntos emblemáticos de la ciudad: el Palacio del Almudí, el Paseo del Malecón y el cauce del río Segura.
En esta Plaza de Abastos, el visitante puede disfrutar de los mejores productos de la Región y consumirlos en el mismo lugar, en algunos de los bares que jalonan las esquinas del Mercado. Una experiencia única que nos retrotrae a la esencia de una ciudad, la de convertir cada acto cotidiano, en una razón para celebrar y disfrutar de la vida.
El Mercado de Verónicas data de los primeros años del siglo XX. Desde el siglo XV existía ya en Murcia la costumbre de celebrar el mercado en la zona del Arenal, actual Plano de San Francisco, donde hoy en día se encuentra el actual Mercado de Verónicas. Esta práctica desembocó en la permanente existencia en ese lugar de un mercado, que fue dotado en 1910 de un edificio de estilo Modernista diseñado por el arquitecto Pedro Cerdán.
Actualmente, es uno de los enclaves más importantes de la ciudad, y en él se dan cita cada día cientos de compradores en busca de los mejores productos. Solo pasear por sus puestos ya es un lujo.
Mucho más que una Plaza de Abastos: el aula gastronómica. En el puedes encontrar el mejor pescado y marisco, las carnes más escogidas, una charcutería selecta y los salazones espectaculares, además de los productos frescos de la Huera de Murcia. El Mercado de Verónicas cuenta además con un aula gastronómica en la que se organizan casi a diario clases de cocina dirigidas a determinados colectivos contactados por el Ayuntamiento de Murcia.
Los sábados son el día de mayor afluencia y en el que las pequeñas cantinas de su interior cocinan los productos adquiridos en los puestos. Los vendedores de carne y pescado se encuentran en la parte inferior y los de fruta y verdura en la superior, a la que se puede acceder mediante escaleras mecánicas.
Una Plaza de Abastos junto a un milenio de historia. Junto al Mercado, en su lado derecho, puede apreciarse un tramo de la Muralla y la antemuralla árabe. En la muralla se conservan dos torres, una de ellas casi completa, que está empotrada en la Iglesia de Verónicas. Esto indica la reutilización que se hizo de la muralla como pilar de carga para edificar el convento. Es la única torre de la muralla que se conserva en la actualidad.


Teatro Romea
El escenario más bello para 150 años de historia. El Teatro Romea es uno de los referentes culturales más importantes de la ciudad y se alza en la plaza de Julián Romea, insigne actor murciano considerado como una de las mayores glorias del teatro nacional.
El teatro ha pasado por diversas rehabilitaciones motivadas por los incendios sufridos en el siglo XIX. El edificio, inaugurado en 1862 bajo la denominación de Teatro de los Infantes, luego pasó a llamarse Teatro de la Soberanía Popular y por último, Teatro Romea, una vez fallecido el actor. El edificio sufrió, a lo largo del siglo XIX, dos aparatosos incendios (1877 y 1899), quedando tras el último solo los muros. Las obras de reconstrucción tras los incendios y la importante rehabilitación sufrida en el año 1985 han hecho que este monumental teatro haya sido inaugurado hasta en cuatro ocasiones.
De inspiración neoclásica, la monumental fachada del teatro, con su color rosa diferenciado, se caracteriza por un estilo ecléctico. Los bustos de la parte superior central representan a Beethoven, Mozart y Listz y, sobre las ventanas, cuatro medallones con relieves de otros tantos dramaturgos murcianos, poniendo de relieve así el carácter de este edificio dedicado al fomento de la cultura. En el interior destacan las pinturas del techo, de Antonio de la Torre e Inocencio Medina, que representan la coronación de Julián Romea por las musas y la ofrenda de un escudo de la ciudad al actor y poeta.
Es uno de los más importantes teatros del circuito español. El telón, que fue un regalo de María Guerrero, representa la Música, la Poesía y el Drama. El teatro Romea uno de los más importantes teatros del circuito español, es muy apreciado tanto por los espectadores como por los artistas, dada su belleza, confort y extraordinaria acústica.


Palacio Episcopal: una cumbre monumental singular en el corazón de la ciudad
Junto a la catedral de Murcia se erige uno de los inmuebles más importantes del patrimonio monumental de la ciudad de Murcia, construido en el siglo XVIII.
Bien de Interés Cultural desde 1992. El Palacio Episcopal es un edificio histórico situado en la Plaza del Cardenal Belluga. Es la sede oficial de la Diócesis de Cartagena. Edificado en el siglo XVIII, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1992.
De elementos arquitectónicos muy singulares, es otra de las obras cumbres del patrimonio monumental en Murcia. En su construcción colaboraron varios maestros canteros venidos de las obras catedralicias, es un magnífico ejemplo del estilo rococó, de planta cuadrada, entre italiano y francés de sobrios volúmenes y delicada gracia decorativa, evidente en sus bellas portadas.
Un regreso a los palacios italianos del renacimiento. Fue construido con claras influencias del último manierismo italiano. Los tratamientos murales a base de ornamentaciones al fresco son una característica de los palacios romanos y napolitanos.
Del interior son de gran interés: la escalera imperial, el patio, organizado en tres arcadas en orden dórico y un cuerpo superior más compacto, y una pequeña capilla de planta circular y estilo rococó, que está abierta 24 horas.
Un mirador privilegiado sobre el río Segura. El llamado Martillo del Palacio (el mirador del obispo); es un espigón saliente construido antes de que se iniciara la construcción del cuerpo principal con el fin de tener un mirador privilegiado sobre el Río Segura y el Paseo del Arenal o Glorieta.
Este espacio también tiene una sala de exposiciones anexa, llamada “El Martillo”.


Castillo de Monteagudo: un icono que se remonta a la época islámica
Enclavado en un impresionante puntal rocoso a 149 metros de altura sobre el nivel del mar.
El castillo está coronado por una colosal escultura de 14 metros de alto: el Cristo de Monteagudo. Quien quiera que se acerque a Murcia podrá apreciar a lo lejos cómo sobre una colina se vislumbra el famoso Cristo de Monteagudo. Está enclavado en un impresionante puntal rocoso que se eleva hasta 149 metros sobre el nivel del mar, por lo que domina toda la Huerta de Murcia.
A sus pies discurre el «camino viejo de Monteagudo» que une dos importantes vías de comunicación para viajeros: los caminos de Alicante y de Castilla. Es por eso por lo que el poblamiento en este lugar haya sido prolongado e ininterrumpido a lo largo de la Historia a través de la cultura argárica, íberos, romanos y árabes.
Los restos arquitectónicos se remontan al período islámico. Antes de la fundación de Murcia, debió ser un castillo rural donde se refugiaban los campesinos del entorno. Cuando la ciudad se convierte en la verdadera capital del territorio, se transforma en un castillo urbano, verdadero fortín y atalaya defensiva natural de los emires murcianos que residían en la ciudad.
Tras la conquista cristiana queda bajo control de la monarquía castellana. Existen testimonios de que fue visitado al menos en dos ocasiones por el propio Alfonso X el Sabio y en él residieron diferentes alcaides reales.
Descubre sus secretos en el Centro de Interpretación de Monteagudo. El Centro de Visitantes de Monteagudo (San Cayetano) está ubicado a los pies del castillo de Monteagudo y ofrece un recorrido por los 5.000 años de historia de los pobladores de Monteagudo. Permite conocer, a través de varias salas, las civilizaciones argárica, íbera, romana y árabe que se instalaron en Monteagudo.
Desde el centro de visitantes se recomienda realizar una ruta sencilla, de unos 6 kilómetros, que recorre las zonas más emblemáticas de la zona. La marcha tiene una duración de unas 2 horas y transcurre por caminos señalizados en buen estado.


Paseo del Malecón: de muralla defensiva a un recorrido lleno de historia
Bien de Interés Cultural, está ubicado cerca del Mercado de Verónicas, el Palacio del Almudí y otros puntos de interés turístico. Este paseo vinculado a los principales acontecimientos de la capital data del siglo XV, aunque fue reconstruido en el siglo XVIII. Se trata de uno de los lugares de reunión más emblemáticos de la ciudad.
El Malecón fue creado como muro de contención de las aguas del río Segura. Tuvo su origen hacia el año 1420, fecha en la cual y tras dos importantes inundaciones, se toma la decisión por parte del Concejo de la Ciudad de demoler las viejas y castigadas casas del barrio de la Arrixaca, para construir un muro, que se levanta sobre las mismas motas del río del actual paseo.
A pesar de haber sido objeto de numerosas reparaciones parciales, al llegar el siglo XVIII se hallaba muy deteriorado, acometiéndose su reedificación en el año 1736 por parte del Corregidor de la ciudad D. Francisco de Luján y Arce. A partir del año 1745, es cuando por mediación del Cardenal Belluga, es reconstruido totalmente, tomando la forma que hoy conocemos.
El Malecón: una bella arteria de ocio y descanso donde se encuentran la ciudad y la huerta. Hoy en día es un excepcional paseo a unos tres metros de altura sobre el nivel del suelo. Como una lengua de piedra se adentra más de 1.500 metros en la Huerta, intentando rodear la ciudad por su lado oeste, y discurriendo entre los jardines del antiguo Convento de San Francisco y el del Botánico. Se trata de un lugar para el ocio y el paseo de los ciudadanos, desde el que se disfruta de magníficas vistas. Para el descanso cuenta con numerosos asientos de piedra a lo largo de todo su recorrido.
El Malecón, el mayor pulmón verde de toda la ciudad. En el margen derecho se ubica el Jardín Botánico, nacido de la unión de los terrenos del antiguo jardín con otros huertos colindantes como el huerto de los Cipreses o el de las Bombas, con una preciosa portada barroca que aún se conserva. Hoy día es el jardín de mayor extensión de todos los existentes en Murcia y, desde que fue destinado como jardín botánico, recuperó el nombre con el que muchos ciudadanos lo conocen. Originalmente pertenecía a un Instituto Provincial y fue creado para las prácticas de sus alumnos; restos de ese jardín son los ejemplares de árboles más notables que aún subsisten.


Puente Viejo o Puente de los Peligros
Un símbolo para unir las dos Murcias sobre el Segura. El Puente de los Peligros es un símbolo de la ciudad. Construido en el siglo XVIII, es el puente más antiguo de la ciudad y une el periférico Barrio del Carmen con el centro histórico.
Este puente, construido en piedra, es el más antiguo que se conserva en Murcia. El puente de los Peligros o puente Viejo es un puente de piedra en arco sobre el río Segura que data del siglo XVIII. El puente Viejo debe su nombre porque es el más antiguo de Murcia, una de las primeras obras de ingeniería civil. Este se empezó a construir en 1718 y se terminó en 1742. El nombre de los Peligros se le dio porque en el extremo que enlaza con el barrio del Carmen se construyó un templete dedicado a la Virgen de los Peligros, un icono para los murcianos a la que deben absoluta devoción. Los cronistas de la ciudad relatan que todo aquel que tenía que atravesar el río invocaba su protección milagrosa, por el miedo a las terribles riadas que provocaba el Segura a su paso por Murcia. Hoy en día aún se mantiene la costumbre de muchos murcianos de santiguarse cada vez que se pasa por él dirigiendo la mirada a la Virgen.
El margen izquierdo: cruzar el río mientras se disfrutan de maravillosas vistas de la ciudad. Por el Puente de Los Peligros discurre la vida cotidiana de los vecinos de la ciudad, además es el lugar donde se dan cita algunos de los eventos más importantes, como es el caso de la Procesión de “Los Coloraos” cada Miércoles Santo. Desde él podrás ver, por el margen izquierdo del puente, el «Monumento al Entierro de la Sardina» que asoma en el río junto al puente, y los «Molinos del Río», antiguos molinos harineros del siglo XIX y que en la actualidad están habilitados como museo y sala de exposiciones. Desde esa barandilla privilegiada también se puede observar una postal icónica, con el conjunto del río Segura, la Glorieta y la torre de la Catedral de Murcia.
El margen derecho: la Pasarela Manterola. Si miras por el margen derecho del puente podrás ver «La Pasarela Manterola», un puente peatonal obra de Javier Manterola, que comunica la zona del Malecón y el barrio del Carmen con el Mercado de Verónicas y el Palacio de Almudí. Su diseño asemeja un barco que atraviesa el río, con un mástil de 30 metros de alto al que van unidos 45 tirantes de acero, de los que treinta sostienen la base y quince actúan de contrapeso entre la estructura y el islote artificial, formado en el lecho del río. La pasarela de Manterola, cambió la imagen de los puentes sobre el río Segura a su paso por Murcia, aportando un toque de modernidad a la imagen tradicional de la ciudad. Fue inaugurada el 12 de agosto de 1997.


Calles de Trapería y Platería
Las calles Trapería y Platería son dos de las arterias más famosas e históricas de la capital, situadas muy cerca de la Catedral. Una de las zonas más recomendables para perderse en un día de tiendas.
La Calle Trapería es una de las calles más tradicionales y concurridas de Murcia. La calle Trapería sirve de ejemplo para entender cómo se organizaba la ciudad en la época medieval. En ella se encontraba la muralla que separaba a cristianos de musulmanes en el siglo XIII. Tras la conquista de la ciudad por Jaime I de Aragón en 1266, se derribó la muralla y se creó una vía que unía la Mezquita Mayor o Aljama, que se ubica bajo la Catedral de Murcia, con el Alcázar Seguir o Menor, lugar donde hoy se encuentra el convento y Museo de Santa Clara.
El espacio que ocupaba la muralla es, en la actualidad, la calle Trapería, que comunica la plaza de Hernández Amores (conocida como plaza de la Cruz), en donde se encuentra Catedral de Murcia, con la plaza de Santo Domingo.
Su nombre se debe al comercio de telas por parte de mercaderes establecidos en sus inmediaciones durante el siglo XIV. La calle Trapería es una calle estrecha y peatonal que merece un paseo tranquilo, admirando su riqueza y su bullicio urbano. Trapería cuenta con varios inmuebles destacables como el edifico de la Alegría de la Huerta, con tintes modernistas, situado en las cuatro esquinas, punto en el que confluye con la calle Platería, o el de la Sociedad de cazadores, en el que puedes ver una llamativa cúpula en color verde. Otro punto destacable es el Casino de Murcia, un edificio singular desde el punto de vista arquitectónico y un lugar emblemático de Murcia, de la que constituye seña de identidad.
La Platería recibe su nombre por ser el lugar donde trabajaban los plateros en la época medieval. Esta es otra de las vías principales del casco antiguo de Murcia. Comunica las proximidades de la Plaza de Santa Catalina con el eje de la calle Trapería, en donde junto a la llamada calle San Cristóbal, al cortar perpendicularmente la Trapería, forman «Las Cuatro Esquinas», un cruce de calles muy famoso por ser un antiguo punto de encuentro de la ciudad donde mercaderes venidos de todas partes se daban cita.
La Platería debe su nombre a la época gremial, en donde las calles eran denominadas en función de los oficios que desarrollaban los que en ellas se instalaban, en este caso los plateros o joyeros.
La Platería tiene un importante interés comercial y turístico. La Platería al igual que la Trapería tiene un importante interés comercial y turístico. Actualmente siguen existiendo joyerías, pero también podemos encontrar otro tipo de tiendas, algunas son locales antiguos como es el caso de la Farmacia Ruiz Seiquer ubicada en la Plaza Esteve Mora -donde se encuentra el km 0 de las carreteras de la Región de Murcia- fundada en 1886, que aún conserva la esencia de esa época en el interior del establecimiento.
Desde la Plaza Esteve Mora gira a tu derecha para adentrarte en la calle Jabonerías, zona shopping, con tiendas y boutiques de moda, que te llevará hasta la Plaza de Julián Romea, donde se encuentra el Teatro Romea.


Jardín de la Glorieta
Este jardín, situado en la Glorieta de España, frente a la Casa Consistorial, es uno de los espacios urbanos más bullicioso y destacado de Murcia.
Este espacio de esparcimiento fue construido en 1821 por D. Francisco Bolarín, ha tenido varias denominaciones a lo largo de su historia. A través de los años ha recibido nombres como Glorieta del Arenal, Plaza de la Constitución, Plaza Alfonso XII, Paseo Reina Victoria, Plaza 14 de abril o su actual nombre, Glorieta de España.
Constituye este bullicioso jardín un lugar soleado junto al río de paso o de descanso, donde el agradable sonido del agua de sus fuentes y el colorido de sus flores están presentes gran parte del año.
En esta plaza ajardinada se encuentra el Ayuntamiento de Murcia. Presidido por una fuente central circular y dos laterales alargadas, que recuerdan a las de los jardines del Generalife de Granada.
Una cuarta fuente se encuentra en el extremo occidental, donde el agua mana de una pareja de niños representando a la infancia. En el extremo opuesto, junto a la fachada trasera del Obispado, se encuentra una escultura dedicada a uno de los prohombres de la ciudad, el Cardenal Belluga.


Jardín de Floridablanca
El Jardín de Floridablanca es uno de los jardines públicos más bellos de la ciudad de Murcia, fue creado a mediados del siglo XIX, de manera que es el más antiguo de la ciudad.
Configurado en una gran manzana, el Jardín de Floridablanca fue el primer jardín público que se abrió en España. Ocupa actualmente 11.330 metros cuadrados en el corazón del Barrio del Carmen, una de las zonas de mayor solera de la ciudad.
El Jardín de Floridablanca fue el primer jardín público que se realizó en España, en las mismas fechas en que Carlos III abriera a los habitantes de Madrid una zona del Real Sitio de El Buen Retiro.
En el Jardín se han ubicado monumentos que lo convierten en un espacio evocador de la historia de la ciudad durante los últimos tres siglos. En el Jardín se encuentra el monumento al Conde de Floridablanca, José Moñino y Redondo, que fue un político español que ejerció el cargo de secretario de Estado entre 1777 y 1792 y presidió la Junta Suprema Central, creada en 1808. Además, cuenta con el monumento al poeta Jara Carrillo, el monumento a Selgas, el busto del escultor Antonio Garrigós y en medio de sus parterres se encuentra la portada del antiguo matadero de 1748, a modo de descontextualizada puerta de acceso, ya que fue trasladada en 1848 de la cercana Plaza de la Paja, donde se encontraba el matadero de la ciudad.
Desde el jardín se puede contemplar la fachada de la Iglesia del Carmen. La fachada de la iglesia del Carmen vista desde el jardín es toda una estampa. Además, junto a los elementos urbanísticos, escultóricos y arquitectónicos, destaca el gran atractivo botánico y paisajístico del parque, con ejemplares singulares de distintas especies de árboles: ficus, tipuanas, jacarandas y álamos entre otras muchas, que participan de manera destacada en la configuración de este singular espacio. En el 2017 fue declarado como Bien de Interés Cultural con categoría de «jardín histórico».


